Aprender a respetar
El objetivo final de la educación debe ser crear personas capaces de vivir en armonía consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.
Educar es crear personas que hagan del mundo un lugar donde quepan todas las diferencias.
El objetivo final de la educación debe ser crear personas capaces de vivir en armonía consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.
Educar es crear personas que hagan del mundo un lugar donde quepan todas las diferencias.
Y para esto, no podemos olvidar el valor del respeto, una palabra que todas las personas, e incluso todos los seres vivos merecemos.
Non é posible respectar ós demais se non nos respectamos nós mesmos.
El respeto juega un papel imprescindible en la formación de la personalidad.
El respeto a los niños y a las niñas implica la aceptación incondicional de los hijos desde el momento mismo en que pensamos tenerlos, y demostrarles que les queremos por encima de todo.
Debemos respetar y valorar los sentimentos de los hijos. Cada hijo es único e irrepetible, con su manera de vivir y de sentir la vida.
Hay que respetar y valorar el ritmo propio de cada niño, de cada niña, sin forzar procesos, tiempos ni aprendizajes.
Debemos respetar y cubrir todas sus necesidades, de alimentación, de higiene, de sueño, de mimos o de seguridad.
Tenemos que respetar la integridad física de los niños, ya que educar no tiene nada que ver con la violencia. No es verdad que “la letra con sangre entra”.
Los jniños y las niñas deben sentirse parte de la familia, teniendo voz en las situaciones que les afecten. Debemos valorar y respetar sus ideas y opiniones, a través del diálogo.
Enseñar a respetar es establecer límites. Respetar a los demás es el primer paso para que respeten a uno mismo. Los límites proporcionan madurez, equilibrio y seguridad.
Porque es muy importante inculcar a los niños y a las niñas unos hábitos de reflexión y conducta desde pequeños.
Si los educamos adecuadamente, enseñaremos a ser libres, a seguir la conciencia y a tener sentido crítico.
Porque el respeto nos hace tolerantes y abiertos. Porque respetar es valorar, y dejar hacer y comprender. Respetar es creer en la diversidad y creer en uno mismo. Respetar es ser persona.
La diferencia es rica y enriquecedora, mientras que la homogeneidad es aburrida y previsible.
Respetemos la diferencia.
Aprendamos y enseñemos a nuestros hijos a respetar.
Autor: José Ramón Gallego Fernández
Fecha: 2006-06-20 12:10:17
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